jueves, 17 de marzo de 2011

CAMINATAS 2011

Volvemos a nuestra práctica de las caminatas saludables.


Ya hemos programado la primera del año para el domingo 20 de marzo.


Salimos a las 08,30 desde Artesanal Los Gatos, en Chacabuco y Pellegrini, barrio 20 de junio de Candelaria.



Otra vez nos aprestamos a vincularnos pausadamente con todo el ambiente natural que nos rodea, marchando y charlando, a un ritmo llevadero por todo el grupo participante.

No se cobra derecho de participación ni inscripción.

Solo hay que traer ropa y calzado cómodos para andar de manera distendida, unas dos horas y media.


Podes obtener más datos llamando al celular 03752- 15 38 3064 o en el correo artesanallosgatos@yahoo.com.ar .

22 de Marzo. Dia Mundial del Agua

Es esta una fecha importante para recordar, reflexionar y actuar en consecuencia.

Muchos vivimos rodeados de agua y hasta a veces nos avanzan más de lo que preferiríamos.

Es agua dulce, sí. Pero no necesariamente apta para el consumo o la ingesta.

En Misiones, el agua dulce es un recurso abundante pero no necesariamente cuidado o utilizado pensando en que no todos tienen derecho acceder al agua potable limpia, sana y perdurable.

Debemos concientizarnos de que es un bien y como tal cuidarlo y legarlo a todos los que nos sucederán para que siga disfrutando de todos los beneficios que el agua posibilita.

No dejemos de recordar esta fecha, compartir y acordar acciones con nuestros seres más próximos para hacer un uso responsable y sustentable de todas las fuentes que hoy nos facilitan la vida.



Dice Naciones Unidas sobre esta fecha:


El objetivo del Día Mundial del Agua 2011 (DMA 2011) es centrar la atención internacional sobre el impacto del rápido crecimiento de la población urbana, la industrialización y la incertidumbre causada por el cambio climático, los conflictos y los desastres naturales sobre los sistemas urbanos de abastecimiento de agua.

El tema de este año, Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano, tiene por objeto poner de relieve y alentar a los gobiernos, las organizaciones, comunidades y personas a participar activamente para responder al desafío de la gestión del agua urbana.

¿NOS ENTENDEMOS?

¡Qué buenas herramientas y cuantas potencialidades nos ofrecen hoy las nuevas tecnologías de la comunicación, puestas al servicio del entendimiento humano!

Con los conocimientos de nuestra lengua madre, el castellano, mas el agregado de tantos giros y modismos que el hablar cotidiano o los rasgos subyacentes de otras culturas incorporan a nuestra intención comunicativa, redactamos cada mes este blog.

Quienes nos dedicamos a escribir en un medio masivo, frecuentemente nos preguntamos ¿Entenderán lo que queremos decir?...



Más allá de los datos objetivos, el mensaje tiene una carga subjetiva que hasta impensadamente se escapa del redactor y a veces llega a trascender, por la facilidad de permite el compartir un mismo idioma, una misma lengua.

Temas como los que exponemos mayoritariamente prenden entre aquellos que primordialmente estamos interesados en el cuidado del medio ambiente o que propiciamos la auto-sustentabilidad y hasta en quienes estamos interesados en que no se pierdan nunca los horizontes de nuestras culturas autóctonas.

Pero resulta que por la facilidad de las nuevas tecnologías y las potencialidades que brinda el cyber-espacio, nuestro mensaje llega lejos, muy lejos. Incluso hasta donde no se habla el castellano o el español.

Por ello, ahora sumamos una herramienta que nos permitirá llegar eficientemente a más personas del mundo, con otras costumbres, con otras ideas, con otros idiomas.

En la columna derecha del blog incorporamos este mes una herramienta denominada en inglés “Translate”, que es un eficaz traductor y así abrimos esperanzados otra ventana comunicativa.

Quiera Dios, Alá, Yavé, el Máximo Creador o la Gran Idea Superior que nuestro esperanzado mensaje llegue hasta todas las tierras fértiles y hasta las mentes y manos más laboriosas y creativas del orbe.

Contra las represas y a favor de los ríos, del agua y la vida.

En este mes de marzo, más concretamente el día 14, se conmemoró este Día Internacional contra las Represas y a favor de los ríos, el agua y la vida, conmemorando una histórica reunión celebrada en Curitiba- Brasil- en el año 1998, por un montón de personas perjudicadas por este tipo de embalses.

En los días que transcurrimos, una fecha semejante, nos pega en un costado sensible a todos los misioneros, porque aún resuenan los discursos y aprobaciones de dos presidentes, de Argentina y Paraguay, que se reunieron en Posadas para celebrar la “terminación” de Yacyretá.

Este emprendimiento hidroeléctrico emplazado sobre el río Paraná a la altura de los ex saltos del Apipé, llevaba ya treinta y siete años de demoras, dilaciones, retasaciones y humillaciones hasta que finalmente lograron alcanzar la cota máxima de embalse, que en el eje Posadas-Encarnación, da 83 metros sobre el nivel del mar.



No contentos con el éxito alcanzado, en cuidadosa retórica, los mandatarios dejaron entrever como buen negocio, el que nos convirtiéramos en socios generadores de energía con otros emprendimientos en la región.

Y dale que te dale, insistieron en aquello de que “sin energía no hay desarrollo”.

Podemos coincidir con tan genérica afirmación, pero no podemos consentir en que con semejante apotegma demos un sí a que “sin hidroenergía no hay desarrollo”.

Porque las grandes represas como la inaugurada y las proyectadas (y con carpetas en los principales despachos) de Garabí-Panambí sobre el río Uruguay y la de Corpus Christie sobre el Paraná, serán nocivas para el ambiente y muy perjudiciales para la salud de todos los que vivimos junto al lago formado y a formarse.

Porque producir energías alternativas no exclusivamente debe hacerse con la contención de grandes ríos en ambientes subtropicales o tropicales y, la experiencia trágica de estos días lo amerita, tampoco debería seguir probándose por el lado de la reacción atómica.

Hay otras fuentes estudiadas y posibles. Las que pueden o no ponerse en práctica en Misiones.

Creemos que ya hemos puesto con Yacyretá nuestra cuota de sacrificio en beneficio de la Nación a la que pertenecemos.

Hay miles y miles de kilómetros cuadrados con otras geografías y otros recursos y potencialidades que también pueden hacer su aporte al engrandecimiento nacional.

Hay muy buenos vientos, excelentes campos solares, riachuelos correntosos para turbinas flotantes, producciones de bagazos y subproductos orgánicos con buen índice de combustión o fermentación y tantas otras alternativas, que si cada una generara una porción de la energía que se ocupa hoy o que demandaremos en los años por venir, seguramente en que todos nos sentiremos harto orgullosos de “producir la energía que sostenga nuestro desarrollo”.

Difundiendo cada conocimiento que existe y que en distintos lugares ya se han puesto en práctica o bien educándonos en un consumo responsable y sustentable de toda la energía que necesitamos en nuestras cotidianeidades es nuestra obligación.

Si no lo entienden nuestros gobernantes, nuestros dirigentes o nuestros representantes tenemos nosotros la obligación de enseñárselo o cambiarlos.

Ese es nuestro derecho.

20 de Marzo: Día sin carne.

La propuesta nos la acercaron los amigos vegetarianos.


¿Por qué no?


Nuestros platos de comida pueden ser por demás variados y apetitosos y no necesariamente deben incluir un trozo de carne vacuna o de pollo para ser sabrosas y nutritivas.


Ese día, en realidad, se lo propone para reflexionar acerca de nuestra alimentación y pensar un poco acerca de la forma de producción y vida de las reses que van a parar a los frigoríficos y luego a nuestra mesa.


Recetas vegetarianas hay para todos los gustos, edades y presupuestos y les podemos asegurar que son ricas y satisfactorias.



De nuestra huerta orgánica podemos obtener muchos vegetales ricos en vitaminas. Del gallinero de la casa unos huevos sanos y proteicos. Algo de aceite. Unas especias. Complementamos con frutas frescas hoy. Con frutas secas mañana… ¡Qué delicia!


No dejen de probarlo. El primer paso nos lleva luego, por un largo camino.


Infórmese un poco y verá que hay muchísimas recetas y varias de ellas, seguro, son las que usted siempre quiso saborear.

Cuando madura el ananá

Con el sol todavía marcando su temperatura veraniega, en Misiones, otra vez el ananá maduro se extiende con su aroma por las chacras y quintas.

Al costado del camino, cuando las cosechas han sido promisorias, camionetas estacionadas e improvisados escaparates anuncian con sus carteles sostenidos con piedras, que hay “Ananá Dulce” a 100 metros.

Este fruto tan tropical se cultiva muy bien en la zona y sus plantas en forma de gran roseta basal, con hojas acintadas, prenden con facilidad luego que sus “semillas”, que se obtienen desprendiendo los cogollos superiores de la fruta, se siembran espaciadas sobre terrenos con buena humedad y suelos ricos en humus.

Los frutos del ananá son en realidad infrutescencias. Frutos del tipo compuesto que la Botánica califica particularmente como “sorosis”.

Las infrutescencias no son un solo fruto, si no la reunión de varios frutos en un solo cuerpo, originados de las inflorescencias. Cuando todas estas pequeñas flores agrupadas son fecundadas, se sueldan entre sí para constituir un solo cuerpo.


El ananá se consume como fruta fresca, luego de retirar su cáscara, cortado en rodajas o en cubos. En algunas ocasiones, según su acidez, espolvoreados con azúcar.

Hay distintas variedades en cultivo. Aquí se cosechan algunos de gran tamaño, indicados como fruta de plato u otros, denominados vulgarmente “de lata”, porque se han conseguido tamaños ideales para caber en una lata, pre-cocidos con almíbar.

Cualquiera de ellos pueden cultivarse a través del mencionado cogollo o brote, que como un pequeño plantín, se siembra en un rincón de la huerta para obtener frutas maduras dos años mas tarde.


Ricos en vitaminas A,B,C y D, contiene abundante agua, carbohidratos y ácidos que los hacen muy digestivos e indicados para tratar estreñimientos, diurético, vermífugo y hasta para tratar alguna dolencia en la garganta.

En cosmética se suele utilizar en rodajas, como refrescantes efectivos sobre pieles inflamadas o sobre picaduras irritantes de insectos.

Es también un buen diurético que suele utilizarse en casos de retenciones de líquidos.

Si usted cultiva sus propios ananás, puede hacer uso también de las cáscaras luego de pelar las frutas que comerá de postre.

Esas cáscaras podrán hervirse en un recipiente con un poco de agua que luego irá a reposar en la heladera. Tiempo más tarde, con un par de cucharadas de azúcar, será un delicioso refresco que todos querrán compartir.

Para este último uso, aconsejamos que sean de cultivo propio, porque seguramente usted no utilizará ni pesticidas ni baños fungicidas entre las cosas sanas y ricas que habitualmente lleva a la mesa de los suyos.

lunes, 7 de febrero de 2011

UN ADIOS al PUERTO de POSADAS

Al comienzo de este febrero, cuando ya se anuncia con gran propaganda la terminación de Yacyretá, recibimos también las últimas imágenes de supervivencia y despojo del Puerto de Posadas.

Habrá seguramente mucha más gente que podrá contar historias, reflexiones y anécdotas vividas en los muelles de este histórico sitio que hoy sucumbe bajo la piqueta “del progreso”.




Nos llegan a estas horas puñaditos de recuerdos por gratos momentos allí vividos.Unas veces embarcados en la lanchas, balsa o ferry, otras andando sus muelles y pontones.

Más de una vez buscamos por allí refugio para nuestros pensamientos o bien escapando del agobio de una noche veraniega, acudimos a respirar el microclima de su brisa ribereña.

“Liñadas” enroscadas en latitas de aerosol, cañas, latas con lombrices, una “radiocita” a pilas, un termo con mate y hasta una reposera plegable, eran nuestros pertrechos para bajar a los muelles tentando la suerte de la pesca, una vez que la actividad del tránsito transfronterizo se despedía hasta mañana.

Otras veces compartimos horas con el “Turquilo” Behar, sereno de la balsa de los Muniagurria, que con su infalible linterna nos mostraba los grandes sábalos y algún cachorro de surubí que se adormilaban junto a los oxidados cascos.

Allí recibimos o despedimos tantos amigos o parientes que volvían a su querido Paraguay o a nuestros propios coterráneos, que se iban a buscar a Encarnación “un corte de tela” para hacerse un elegante traje o vestido para el casamiento de una hija.

Allí aguardamos con vivas y aplausos a los intrépidos nadadores que por años desafiaron al Paraná para llegar triunfantes en el hoy tristemente malogrado cruce Pacú Cuá –Posadas.

Aquí se amarraron barcos históricos rumbo al Iguazú y otros que aguas abajo buscaron el frío horizonte de Malvinas.

Aquí también se cargaron a bordo sinfines de esperanzas de deportistas, que en pequeñas piraguas, se hicieron a la aventura de llegar a puro remo hasta el mismísimo Puerto de Buenos Aires.

Y en sus andariveles más de una promesa de amor sellada con un beso junto al río, se hizo costa firme en la vida de dos enamorados.

Como el chistar de un pucho que se apaga en el agua del remanso, la realidad nos llama al presente.

La altiva torre del puerto, último atalaya, ya casi no resiste los embates de un tiempo de demandas, que sólo pide y quita sin alternativa, tratando de sumergir todo rastro, toda memoria de una identidad misionera.

Un buen ejemplo

Vacacionar siempre es bueno.

Tomarse un tiempo de descanso, aunque sea breve, para distendernos de nuestras prácticas o profesiones habituales. O para mirar otros horizontes y espacios sin el apuro que nos demandan nuestras cotidianeidades.

Y es así como de repente vemos qué de nuevo se está haciendo en otras comunidades o cómo han resuelto alguna problemática que, a pesar de la distancia, nos son comunes.

Una escapada veraniega hasta la localidad correntina de Ituzaingó, nos mostró varios aspectos de una cuidada ciudad, conservadora de valores culturales insignes.

Caminando por sus calles nos detuvimos en reiteradas ocasiones frente a antiguas casonas que se mantienen conservadas y embellecidas para mostrarnos un aspecto arquitectónico emblemático, construida por una corriente poblacional, que dejó sus huellas en varias ciudades y pueblos del interior argentino.











En esta turística ciudad que convoca con sus playas de arena sobre el río Paraná a bañistas y pescadores, se ha puesto en práctica una campaña de rescate y revalorización del patrimonio urbano, incluyendo hasta el presente a casi cincuenta casonas, albergues testigos de un pasado floreciente o de hechos trascendentales para la identidad comunitaria.




Algunas aún son residencias familiares, otras albergan a entidades sociales o se las han acondicionado internamente para brindar alojamiento o servicios de hostelería.

De sus amplias habitaciones aún se escapan risas de niños o dejan entrever tras los postigones de sus amplias ventanas, una biblioteca cuidada o los brillos del cuarzo de las modernas tecnologías.

Con el tiempo y en el tiempo estas construcciones siguen transmitiendo el transcurrir de la vida de un pueblo.

Bien por los mentores de la iniciativa. Bien por los vecinos de Ituzaingó, Corrientes, que comprendieron que la memoria es la mejor huella que tenemos para poder reencontrarnos siempre con el camino de regreso a nuestra casa.

DETALLES

Muchos aspectos intervienen para concretar una obra.

Muchas “unidades” hacen al “todo”.

Para que ese todo se presente armonioso, atractivo, interesante, cada unidad debe estar en su justo lugar. Desde el objeto central presentado hasta la baldosa del rincón deben obtener la importancia y la atención adecuada.

Se nos viene este pensamiento para agradecer la atención que recibimos al visitar una calurosa mañana de enero, el Museo del Campo o Museo de la Memoria en Ituzaingó- Corrientes.



Ordenada muestra del pasado regional, donde se atesoran documentos, maquetas, fotografías, muebles, carruajes y un sinnúmero de utensilios cotidianos que nos llevan a memorar tantísimas jornadas vividas, personales o de nuestros mayores, para llegar complacidos a una convergencia identificatoria y de pertenencia.



Pero además, (y aquí viene a cuento nuestro pensar del comienzo) en cada una de las salas habilitadas, sus ventanales estan vestidos con artesanales cortinas. Todas diferentes, con motivos zoomórficos, naturales, etnográficos, que ornamentan pero que a su vez dan la luz necesaria para la ambientación.



Artesanías valiosas. Meticulosa tarea de agujas e hilos puestos en manos hábiles y creadoras.

Ante nuestra pregunta, quien nos oficiaba de guía, con humildad casi ruborizada, nos contó que, en sus ratos de espera, entre visitante y visitante, ella se encargaba de tejerlas.



Su nombre es Irene Benítez y hay que destacarlo. Es ama de casa, abuela joven, cuando el tiempo y el presupuesto ayuda, estudiante…

Y, obviamente, una cordial guía y recepcionista de este retablo de nuestra memoria.

Un lugar que vale la pena visitarlo.

Un “todo” de nuestra memoria bien ordenado y presentado por personas que se interesan en el mensaje cálido y compartido.

¡Qué detalle!

De buena tierra

Cada mañana, después de sus mates, cruza la calle Newbery su encorvada figura, para revisar su “chacrita” y sacarle los frutos con que el ennoblecedor trabajo premia a quienes cultivan la tierra.

Tiene casi 80 años, nació en la María Antonia, un paraje del departamento misionero de San Ignacio.

Dice que planta para el autoconsumo y para sus hijos y nietos, pero que siempre pone unas cuantas semillas de más para vendérselo a vecinos o conocidos.




Y la tierra labrada, que siempre es generosa, se embellece de verdes y formas, en el terreno que le prestó una vecina, justo frente a su casa.

A veces cuenta que está un poco cansado, que se le suele adormecer una pierna o que le está costando un poco dormirse por las noches, o que tanta lluvia de este año le ha hecho crecer la capuera y que seguro va a tener que pedir algo de ayuda para carpir el sitio…

Pero al otro día, otra vez calzará su sombrero “capi-í”, su balde amarillo y su azada para cruzar una y cien veces, de arriba abajo, el tupido mandiocal.

Suele ofrecer recetas de una buena “chipa-guazú” (torta de choclo). Decir que un buen dulce de zapallos, se prepara haciendo amanecer la fruta en agua con ceniza. Contarte anécdotas de cuando trabajaba “en la ex.-Picardo”…

Qué lindo es conocer gente de esta talla.

Que no le esquiva al trabajo cotidiano. Que no se entrega. Que se gana el pan o el pucho con el sudor de su espalda, aunque los años lo hayan corvado en huellas y achaques.

Se llama Víctor Guerrero. Vive en Candelaria.

Milagrosa Cangorosa

Su visualización en el monte bajo suele recordarnos a las hojas con que se arman las coronas navideñas para colocar como símbolo en las puertas de los hogares. Aquellas se arman con hojas de acebo o muérdago, cuyos folios también se parecen a la cangorosa.

Esta planta medicinal que crece natural y espontáneamente en Misiones, es muy requerida y utilizada en la zona como un importante remedio dentro del amplio vademécum que ofrece el monte.



La cangorosa o cancorosa –Maytenus ilicifolia- tiene hojas duras, alargadas y brillantes, con bordes dentados y espinosos, las que son utilizadas junto con corteza y raíces como auxiliar medicinal, con virtudes naturales para tratar acidez de estómago, gastritis, úlceras estomacales o como muy efectivas para aplicar sobre heridas y ulceraciones de la piel para su pronta cicatrización.

Tiene también difundida fama para tratar el cáncer, y en la República Federativa del Brasil se ha avanzado notoriamente en su uso para aplicar en tratamientos que buscan la cura de tan preocupante dolencia.



Un dato que avala la importancia de sus virtudes o potencialidades medicinales lo ofrece la pauta –según nos relataba en un curso ofrecido, el ingeniero Basilio Sawchuk Kovalchuk- de que un laboratorio japonés ha patentado un producto elaborado con extracto de cangorosa.

En nuestra región, la planta medicinal referida, crece en los monte bajos, suele preferir los suelos pedregosos y en muchas ocasiones hemos encontrado retoños arraigados muy juntos a la base de otros árboles de la floresta.

No es difícil de hacer crecer en macetas los plantines de ejemplares jóvenes, para que una vez desarrollados, podamos plantarlos en sitios definitivos. Para tal fin deberá considerarse que sus ejemplares adultos pueden alcanzar hasta cinco metros de altura y que se le ofrecerá algún reparo, por su sensibilidad a las heladas.

Tomamos un tere?

Un convite muy corriente en los días calurosos que transcurrimos:-“¿Tomamos un tere?”…

Apócope verbal que nos permite la pausa refrescante o el resguardo a una sombra para atenuar los rigores del verano.

Tereré. Mate con bombilla y agua fría. Así nació y como tal, en muchos sitios perdura.



Aunque ahora el líquido tiene un sinnúmero de variantes. Jugos, hierbas aromáticas o medicinales, jugos artificiales en sobre, limonadas, y hasta quienes se atreven: con gaseosas.

Dicen que el tereré lo inventaron los soldados paraguayos de la Guerra del Chaco, quienes para evitar ser descubiertos por el enemigo, no prendían fuego ni para calentar agua.

Yerba nunca faltaba en la mochila y el agua, era “natural de la vertiente”.

Así aún se sigue tomando en muchos sitios. Yerba, bombilla y agua de pozo fresquita y natural. Nada de hielo.

En la actualidad el tereré sigue siendo por aquí, la más popular de las bebidas del verano. En algunos casos ya se han incorporado las llamadas “yerbas compuestas”. Mezcla de yerba y hierbas medicinales con propiedades diversas.

Los quioscos también han sumado venta de hielo en trozos, para la jarra o el bidón térmico y hay hasta quienes te “alquilan” un equipo de tereré para tomarlo en la pausa necesaria de la siesta.

Si viene a Misiones, no deje de probarlo.

Muchos suelen tenerle cierto recelo, pensando en algún desorden intestinal, pero eso se supera cuando la primer “terereseada” empírica ha sido felizmente cumplida.

Como un símbolo de cordialidad y buena recepción, en ritual de atenuar los sofocones y la sed, (o tener la excusa para charlar un poquito más informalmente) la pregunta sigue repitiéndose: ¿Tomamos un tere?...

jueves, 13 de enero de 2011

Orquídea que florece dos veces

Una orquídea autóctona que en esta parte de Misiones florece dos veces al año es la Brassávola tuberculata.



La primera floración ocurre hacia finales del invierno y la segunda acontece por estos días de Año Nuevo.

Son orquídeas que crecen en abundantes matas con sus hojas aciculadas largas, verdes y acanaladas.

Sus flores blancas, de pétalos y sépalos delgados, a excepción del labelo acampanado, ligeramente pintado de amarillo en el centro, se dan en pequeños conjuntos de dos a cinco unidades.

Son muy llamativas, duraderas y despiden un aroma dulzón cuando el tiempo se prepara para derramarse en un copioso chaparrón.

Suele culminar la floración con la conformación de una cápsula seminal casi esférica, de bordes bien marcadas, que contiene las finísimas semillas a manera de polvo.



Sin duda esa es su forma de reproducirse naturalmente en el monte, aunque son fáciles de obtener nuevos ejemplares por medio de división de las matas, separando sus abundantes hojas e intrincadas raíces y rizomas.

Se pueden cultivar fácilmente en soportes de trozos de ramas leñosas o también adheridos a la corteza de los árboles del jardín.

Nunca es tarde para un Pan Dulce

Empezamos el nuevo año. Terminaron las fiestas.

Hicimos un montón de cosas, nos comimos unas cuantas cosas.

Pero…Nos quedaron aún ganas de probar un buen Pan Dulce casero.

Con todo el embale festivo latente, todavía nos podemos dar ese gustito.

¿Y QUÉ MEJOR QUE PREPARARLO NOSOTROS MISMOS?



Te damos una receta con la cual podrás hacer seis panes dulces de medio kilogramo cada uno.

Ingredientes: Harina-4 ceros- 1,800 kg.- 4 huevos- 200 gramos de margarina- 300 gramos de azúcar – una cucharada sopera de agua de azahar- 2 cucharaditas de extracto de vainilla- 200 gramos de levadura en pasta. Frutas secas: 250 gramos pasas de uva sin semilla- 250 gramos almendras – maní- castañas (esto puede ser un mix de las tres).

-6 moldes de papel para panes de 500 gramos



¿Preparamos?



Primero la levadura, con tres cucharaditas de azúcar y un pocillo, de los de café, cargado con harina. Mezclamos todo y le agregamos agua tibia hasta lograr una pasta acuosa. La tapamos y la dejamos en reposo.

Por otro lado, pisamos la margarina con un tenedor, le incorporamos el azúcar, la esencia de vainilla y el agua de azahar. A la crema obtenida le incorporamos los huevos y batimos un poco.

Con la harina de cuatro ceros hacemos una corona, agregándole previamente una cucharadita de sal fina.

En el centro de la corona le incorporamos la levadura que ya ha alcanzado el doble de su volumen inicial. Mezclamos.

Le agregamos luego el batido de la margarina, azúcar, huevos, esencias y con todo lo obtenido, comenzamos el amasado hasta lograr una masa voluminosa y con consistencia ligeramente pegajosa para las manos, pero que no deja rastros sobre la mesa.

Ponemos en una fuente, la cubrimos con un trozo de polietileno y dejamos reposar unos treinta minutos, aproximadamente.

Cuando notamos que ha crecido nuevamente en volumen, la volvemos a amasar con bastante energía y la llevamos otra vez a reposo.

En ese interín disponemos los seis moldes en una placa o bandeja para horno y por otro lado picamos la fruta seca, mezclándola con las pasas de uva y la colocamos en un pequeño bol que nos permita ir tomándola de a puñaditos.

Ahora retornamos otra vez a la masa, que seguramente ha tomado otra vez volumen, producto del fermento de la levadura y la separamos en bollos de unos 500 gramos cada uno.

Amasamos un poco cada bollo y lo estiramos con un palote hasta que alcance el tamaño aproximado de un plato de mesa. Sobre este círculo colocamos un par de puñados de la fruta mezclada. Lo cerramos hacia el centro y tratamos de darle otra vez la forma de un bollo.

Depositamos cada bollo en su molde de papel y llevamos a reposo para leudado final.



Unos treinta minutos más tarde seguramente la masa estará desbordando los moldes. Con un huevo chico, luego de batirlo un poco, pintaremos la parte sobresaliente de los panes ayudados por un pincel e inmediatamente los introduciremos al horno bien caliente.


Transcurridos 50 minutos estarán dorados y en su punto justo de cocción.

Dejarlos enfriar y que no te apabullen los aplausos.

LAS BONDADES DE LOS ZAPALLOS

Con el verano a pleno, en la huerta orgánica comenzamos a cosechar los zapallos que sembramos al finalizar el riesgo de las últimas heladas.

Los zapallos pertenecen a la familia de las cucurbitáceas, antiguas hortalizas de origen americano, de las cuales se cuentan que unos 8000 años AC, los aztecas ya se deleitaban con su sabor.



Los hay de diferentes formas, de tamaños, de colores, con más o menos cáscaras, de menor o mayor dureza, pero en general todos tienen una pulpa dulzona y sabrosa y un centro esponjoso, donde alberga múltiples semillas.

La coloración naranja, presente en la mayoría de ellos, denotan la presencia de betacarotenos muy indicados para la protección de la piel.

Los zapallos van muy bien en comidas tanto saladas como dulces.

Sopas, pucheros, purés, ensaladas, incorporado a masas para pastas, en almíbar o en mermeladas, dan su característico toque de sabor, de color y vierten sus propiedades nutricias y saludables.

Consumir un trozo de zapallo crudo, está indicado para aquellos que tienen arenillas o cálculos biliares.

La pulpa nutritiva aporta al organismo hidratos de carbono. Sus semillas, una vez secas y tostadas brindan al consumidor un alto contenido en proteína y grasas.

Para combatir parásitos intestinales, antiguamente se recomendaba consumir un puñado de semillas de zapallos mezclada con miel de abejas o aceite.

Los médicos de la familia solían recomendarnos el consumirlos como regulador de la función intestinal, relajante nervioso y fortalecedor del sistema óseo.

Decían también que no debíamos pasarlo por alto entre quienes teníamos estómagos e intestinos delicados porque actuaba como un buen suavizante y podía limpiar el aparato digestivo de residuos tóxicos.


Cultivamos zapallos en primavera y verano, por ser una planta sensible a las heladas.

Para su desarrollo necesitamos bastante espacio porque sus guías se extienden con bastante amplitud. Aunque este detalle puede subsanarse si hacemos trepar la planta por espalderas, soportes o cercos, agrandando así nuestro espacio de cultivo.

Los zapallos de cáscaras más gruesas se pueden guardar en lugares secos y sombríos y así tenerlos almacenados para el invierno. No olvidemos al cosecharlos de dejarles un trozo de la guía o cabo, para evitar que se descompongan con el transcurrir del tiempo.

Mariposa Caimán- Chicharra dragón

Dicen los entendidos que solamente los muy observadores o unos pocos “elegidos” pueden verla…




Merced al inquieto trajinar de Kevin Flores en vacaciones o tal vez por poseer ambas virtudes antes señaladas, lo cierto es que el pasado 6 de enero, sus vecinos más próximos del barrio 20 de Junio de Candelaria, pudimos conocer en vivo y en directo una mariposa caimán o chicharra dragón.

Este raro insecto ha sido identificado para el mundo científico como Fulgora laternaria y su hábitat está señalado para las selvas húmedas de centro y sur América.

De acuerdo a material difundido en el mundo de los que estudian y clasifican insectos, es un pariente de las chicharras, que despliega sus alas posteriores y emite un olor repelente cuando se ve amenazada y hasta llega a golpear su prolongada cabeza contra las ramas en actitud amedrentadora.

Los dos primeros alardes hemos podido comprobarlo. Al desplegar las alas dejó ver dos lunares grandes y bien marcados, similares a los ojos fijos de un búho y el olor también se hizo sentir cuando lo forzamos a salir del frasco donde el joven vecino lo había retenido.

Es bastante común en Costa Rica, adonde se la conoce con el nombre vulgar de “machaca”.

De acuerdo a las medidas que pudimos tomarle al poco común insecto, con sus alas desplegadas medía de envergadura alrededor de 12 centímetros y el largo de su cuerpo se aproximaba a los 6 centímetros.

Su color presentaba tonalidades del verde, amarillo, algo de naranja y manchas más claras como para permitirle un camuflaje en las ramas de los árboles donde se posaba.




La chicharra dragón que observamos tenía un abdomen piloso de color pardo rojizo y tres pares de patas pintadas en franjas verdes y amarillas, semejando que calzaban largas medias can-can.

Lo más llamativo era su larga cabeza, la que vista de perfil y dibujada con unas hileras de manchas amarillentas, semejaban la cara de un caimán o yacaré.

Otras semejanzas que se le da a este insecto es la de tener la cabeza en forma de maní, mote con el que también se lo conoce en algunos países centroamericanos.

Referencias aportadas por la Lic. Aida Triccio, docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la UNaM, nos dicen que son de vida corta, nacen y desaparecen todas juntas, que se alimentan de savia vegetal y que somos unos afortunados de poder ver en esta localidad ejemplares vivos, porque para la zona ya están en el libro rojo de especies en peligro de extinción.

Comenta también que en las colecciones del insectario de la mencionada casa de estudios, atesoran unos pocos ejemplares.

Referencias



Colector de la muestra: Kevin Flores

Domicilio: Manzana 218 – Barrio 20 de Junio-

Candelaria (Misiones).

Lugar de recolección de la muestra: Idem.

Fecha: 06 de enero de 2011

Hora aprox.: 20 hs

Temperatura: Máxima del día 34º C

Características meteorológicas: Verano - Caluroso con precipitaciones vespertinas

Fase de la Luna: Nueva.


Referencias geográficas: Candelaria- Misiones- República Argentina, está a 27º-28*-14” de latitud Sur y 55º-53*-30” de longitud Oeste.

Ciudad ubicada en el suroeste misionero, sobre la costa del río Paraná, cabecera del departamento provincial de idéntico nombre.

sábado, 1 de enero de 2011

AÑO INTERNACIONAL DE LOS BOSQUES



Ojalá que no pase solamente como un simple enunciado o una mera intención.

Lo cierto es que 2011 ha sido declarado por la Organización de Naciones Unidas –ONU- como “Año Internacional de los Bosques”.

La realidad nos demuestra que bosques (o selvas, o montes) cada vez quedan menos.

Algunos países –como Argentina- dictan leyes protectoras o de aprovechamiento sustentable o de “Presupuestos Mínimos”. Establecen áreas aprovechables, áreas protegidas, zonas intangibles. Pero la realidad nos muestra que no todos adhieren, que se tardan años en sancionar leyes acordes, que los parámetros a aplicar son muy disímiles o que se legisla desde “escritorios” o “despachos metropolitanos” y la realidad sobre el terreno (o en la selva) es muy distinta.

Y se habla…Se habla…Se habla…

Mientras tanto la selva se va…Se va…Se va…


Otra. Mientras se redacta el proyecto, se le da ingreso legislativo, se analiza en Comisión, se dictamina, se debate en recinto, se sanciona la ley. Se envía al Ejecutivo y este, si no la veta, la promulga, se publica en el Boletín Oficial; se pide a las provincias que adhieran, se vuelve a publicar en sus respectivos boletines oficiales, se instruye a los Ministerios intervinientes, etc…etc…Y resulta que en la provincia, en el terreno donde se debe aplicar, no tienen presupuesto para que sus guardaparques puedan movilizarse (para ir a comprobar la tala ilegal e indiscriminada que todos sabemos); hay superposición de áreas jurisdiccionales Nación-Provincia o no hay una actualización jurídica de sanciones, multas o penalidades.

Entonces… (Si ya no se agotó el Presupuesto de este año o finalizaron las sesiones ordinarias de este período legislativo…)

Entonces empezamos de nuevo. Para corregir los problemas en el terreno de aplicación: Se proyecta, se presenta el proyecto, se analiza en Comisión…etc. etc. etc.

Y mientras tanto la selva se va…Se va … Se va.

Si hoy nos paramos un rato al costado de cualquier ruta asfaltada, seguramente vamos a contabilizar un buen número de camiones que a diario transportan maderas en rollos.

Muchas de ellas provienen de bosques implantados, dígase pino elliotti, eucaliptus, etc.

Pero en otros camiones, por la misma ruta o por otras no tan transitadas, los que sabemos diferenciar una vaca de un tigre, comprobamos que tal rollo o tamaña carga no es de una resinosa implantada. O que esa carga de tablones encarpados que se va más lejos, no tiene precisamente olor a resina de pino o eucalipto.

Eso lo vemos un solo día que nos ponemos a fisgonear de curiosos nomás.

Pero multipliquemos por siete días, por treinta días o por 365, qué se yo…



Y la burocracia que proyecta, habla, deroga, presupuesta, vuelve a proyectar…

Y la selva que se va…Se va…Se va.

Y dictarán conferencias, paneles, habrá exposiciones, congresos, discursos gubernativos, proyectos de Declaración y proyectos de Resolución, donde a través de ambas Cámaras Nacionales, Argentina adherirá firmemente al Año del Bosque y lo propio harán, grandilocuentemente, los Parlamentos provinciales. Congresos de Derecho Ambiental y Forestal, con ceremonia de apertura presidida por gobernadores, jueces y ministros. Emisión de Filatelia alusiva, concursos de manchas, candidatos a las próximas elecciones que plantarán árboles en la calle tal o la plazoleta cual…

Y mientras todo el Circo haga su desfile de gala por la gran calle de la farsa, las masas boscosas irán desapareciendo. Sean estas: últimos relictos de selva arrinconados al fondo de una chacra, sean áreas de impacto de una reserva. Tal vez montes inundados por las aguas incalculadamente desbordadas de un proyecto hidro-energético; descuidados bordes de Parques sin control o áreas acometidas por intrusos y desplazados por la miseria del “progreso”.

Cómo quisiéramos equivocarnos y tener que retractarnos honestamente.

Cómo quisiéramos comprobar otra realidad al finalizar 2011. Este “Año Internacional de los Bosques”.

Por el bien de todos. Por la vida misma. Por lo poco de bosque o selva que nos queda.


Vriesea friburguensis var. tucumanensis


Una de las bromelias bastante común del sur misionero, con cierta abundancia en los montes en galería que acompañan los cursos de los arroyos, es la Vriesea friburguensis variedad tucumanensis.

Las vrieseas son un prolífico genero de epífitas, con mayor presencia en climas cálidos y que al igual que en sus pares bromeliáceos, almacena agua entre sus hojas verde brillante, dispuestas a manera de roseta basal.

Allí se dan cita una cantidad de insectos y pequeñas ranas que toman el sitio como fresca morada.



Su cultivo en los árboles y arbustos del jardín es bastante fácil, adonde arraiga prontamente e incluso florece cada año con una larga vara concéntrica.

Las flores de forma cilíndrica, amarillas, con anteras portadoras de abundante polen, se disponen alternadamente en pedúnculos de hasta quince unidades y en total, en su vara que llega a superar holgadamente el metro de longitud, puede dar casi cien flores.


Las vrieseas también pueden cultivarse en sus estados juveniles en soportes artificiales y convivir en un orquidiario.

Sus semillas se dispersan con facilidad en el viento por el plumerillo que las acompaña, las que ayudadas por una atmósfera húmeda y un sustrato musgoso, germinan abundantemente en la floresta peri-fluvial.

Tiempo de chicharras

Cuando cantan las chicharras, ya están maduras las sandías…” solían decirnos antaño nuestros padres, cuando la temperatura veraniega nos apuraba camino al arroyo a zambullirnos y así escapar de los rigores de la siesta.

La mágica coincidencia sigue perdurando en estas latitudes. La estridencia a toda hora de las chicharras (zigarras en castizo puro o coyuyos en el norte argentino) y la dulce protuberancia de las sandías caladas, se reencuentran nuevamente este verano.


Aquí en Misiones las chicharras, son insectos alados, dípteros de la familia cicadidae, que alcanzan en su especie más común, unos siete-ocho centímetros y son de un color verde con manchas oscuras en el dorso y gris ceniza por la parte ventral.

Los machos cantan sonoramente o en zumbidos intermitentes primordialmente en las horas en que el sol calienta más y suelen movilizarse incluso bastante mas allá del poniente.

Son muy abundantes y hay momentos en que la conjunción de cánticos semeja un encuentro coral ensordecedor y desordenado.

Es común también hallar en lugares elegidos abundantes exoesqueletos o exuvios, que son esas pieles juveniles que a manera de cascarones deben dejar estos insectos en su metamorfosis hacia la adultez.


Los entomólogos señalan que solo los machos tienen capacidad de canto, talento cedido para atraer a las hembras. Que luego del apareamiento las larvas resultantes se entierran y allí, según la especie, pueden pasar de uno a varios años.

Se alimenta de savia vegetal, que sorbe mediante unos pequeños estiletes dispuestos en su aparato bucal y no constituye un insecto perjudicial para los cultivos en ninguno de sus estadíos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

MIRANDO EL CAMINO



Estamos otra vez viviendo el mes de diciembre.

Próximo el final del año. Acá nomas las “Fiestas”.

Momentos del balance para unos. De recuerdos para otros. De esperanzas para muchos.

Del balance, la esperanza y los recuerdos, como cualquier mortal por estos pagos, tenemos mucha tela por cortar, para atesorar y para compartir.

En materia de logros nos sentimos satisfechos por lo obtenido, resultado de los aciertos y los errores. Con ambos crecimos.


De la esperanza, como revoleando una botella al mar, nos aferramos a la idea de que en un tiempo por venir, no muy lejano, llegaremos a la orilla que nos haga a todos mejores personas.


Y en materia de recuerdos, infaltables en estas fechas, desplegamos la memoria como un escaparate y reubicamos en lugares más destacados a aquellos íconos: personas, objetos, aromas, sonidos, actividades, sensaciones y tantas cosas más, que en definitiva son los rasgos primordiales que nos hacen vivir la cultura a la que pertenecemos.

Ojalá hayamos reflejado hasta aquí, desde nuestro hacer cotidiano, lo mejor que nos propusimos como emprendedores. Como sostenedores de los valores regionales, como rescatistas de la cultura del trabajo y lo primordial, el ser promotores de que no se olvide jamás la dignidad que nos otorga el conseguir con nuestras propias manos el pan y el cobijo para los nuestros, para nosotros mismos.

Como la vida, el compromiso de seguir batallando nos pone otra vez de pié, mirando el año que ya viene.

Gracias.

Gracias por mirar alguna vez el camino que cruza el paisaje que enmarca esta ventana.

Gracias por las palabras de aliento o por tus silenciosos pasos que nos acompañan en nuestra decidida marcha.


Feliz Navidad para todos.