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viernes, 15 de julio de 2011

Turismo orquidiófilo


Diferentes motivos nos animan a emprender un viaje, conocer nuevos lugares o ir en busca de un objetivo particular.
A esta aventura nos sumamos días atrás y junto a un entusiasta grupo de amantes del cultivo de orquídeas, nos fuimos hacia el interior misionero.
El tiempo transcurrido durante el viaje fue más que suficiente para aprender un poco más sobre tan atractivas plantas, retener nuevos nombres y repasar secretitos y técnicas acerca de su apasionante cultivo.
El clima festivo del minibús de la delegación nos transportó por más de 400 kilómetros, haciéndonos olvidar por completo el frío invernal que se había instalado por estas latitudes.
Las visitas a los orquidiarios de Montecarlo y Eldorado fueron una mezcla de clases abiertas, admiración y asombros. Todo envuelto en un placentero transcurrir de saberes e intercambios gratificantes.


Sin lugar a dudas a las modalidades de turismo que se practican en nuestra provincia de Misiones, debería sumarse justicieramente el “turismo orquidiófilo”.
Cuántos grupos podrán armarse en el tiempo venidero y en busca de tan asombrosos vegetales, animarse a aventuras como ésta que compartimos.
Disfrutemos de algunas de la imágenes captadas en cada lugar visitado. Si distingue alguna cara seria, es solamente porque su portador está muy concentrado en retener algún detalle o nombre de ése híbrido o aquella autóctona.


Vamos anímese. Contáctese con este grupo viajero de la Asociación Posadeña de Orquidiófilos (APO)* o bien con el grupo de aficionados de su zona o región.
Vaya, viaje, mire y admire. Pero por sobre todo, comparta una experiencia inolvidable con personas tan especiales como las que tienen por afición admirar las creaciones de la Naturaleza y poner su granito de arena para que se difunda su conocimiento y su conservación.



(*) La Asociación Posadeña de Orquidiófilos tiene un blog: www.asocposorquidiofilos.blogspot.com – No deje de visitarlo y compartir esta pasión.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Una mermelada de rosella*



Aquí, en Misiones, es otoño. Las rosellas fructifican abundantemente en sus dos últimos meses de producción.
Es tiempo de cosecharlas y elaborar con ellas un sinfín de platillos, refrescos y mermeladas para aprovecharlas en todas sus bondades y sabores.
Sus frutos de pétalos carnosos y tintes de rojo intenso se presentan muy atractivos al momento de servirlos o degustarlos en platos, copas o en rebanadas de panes y tartas caseras.

Cómo hacer una mermelada de rosella?
Luego de cosechar los rojos conos y separar los pétalos de la drupa que contiene las semillas. Solamente aprovecharemos los primeros.



Pesamos todos esos “pétalos”, anotamos cuánto es y los ponemos a hervir en una cacerola, agregando un vaso grande de agua.
Cuando rompe el hervor, reducimos la llama al mínimo y cuidamos que no se pegue en el fondo, revolviendo y revolviendo con cuchara de madera, hasta que prácticamente se desarmen los pétalos y la mezcla sea una abundante y espumosa crema.

Si el peso original fue de un kilogramo de fruta. Le adicionaremos unos 800 gramos de azúcar y seguiremos revolviendo y revolviendo.

Otra vez con fuego mínimo, trataremos de quitarle la consistencia acuosa del producto en elaboración hasta que sea una crema roja ligera.

En un platito de loza pondremos dos cucharaditas cargadas del producto y lo llevaremos al congelador de la heladera por cinco minutos. Si transcurrido ese lapso, al pasar el dedo queda una huella que tarda en borrarse, la mermelada ya está hecha.
(Si la huella se borra de inmediato y tiene aún consistencia líquida, habrá de seguir en el fuego y gira que te gira cuchara de madera).

Logrado el punto, en caliente, con el consabido cuidado y protección, se trasvasa a frascos limpios y esterilizados. Se traban las rocas y se los deja boca abajo hasta enfriarse.

Con un kilo de frutas procesadas da lo suficiente para llenar tres frascos del tamaño mermelada de 700 gramos aproximadamente.
En la heladera deben conservarse los frascos que se abren para consumo. Los demás pueden guardarse en la alacena, en un rincón fresco y seco, para que el placer de tanta exquisitez, perdure una y otra vez.

*Rosella es Hibiscus sabdariffa o Jamaica o Rosa de Jamaica.